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¿Por qué no consigo perder peso? 7 causas hormonales y metabólicas que conviene descartar

  • Actualidad

 

Perder peso no siempre depende únicamente de comer menos o hacer más ejercicio. En algunos pacientes, detrás de una dificultad persistente para adelgazar puede existir una alteración hormonal, metabólica o relacionada con determinados tratamientos.

Por eso, cuando una persona lleva tiempo intentando perder peso sin resultados razonables, conviene valorar el problema de forma global y no limitarse exclusivamente a contar calorías.

1. Hipotiroidismo

La disminución de la función de la glándula tiroides puede producir cansancio, intolerancia al frío, estreñimiento, piel seca y cierta tendencia a ganar peso.

El hipotiroidismo no suele explicar por sí solo grandes aumentos de peso, pero puede dificultar su control y debe descartarse mediante una valoración clínica y analítica.

2. Resistencia a la insulina

La resistencia a la insulina aparece cuando los tejidos responden peor a esta hormona y el organismo necesita producir mayores cantidades para mantener la glucosa dentro de valores normales.

Se asocia frecuentemente a sobrepeso abdominal, síndrome metabólico, prediabetes, hígado graso y síndrome de ovario poliquístico.

Detectarla permite actuar precozmente mediante cambios nutricionales, actividad física y, en determinados pacientes, tratamiento farmacológico.

3. Síndrome de ovario poliquístico

El síndrome de ovario poliquístico, o SOP, es una de las alteraciones hormonales más frecuentes en mujeres en edad fértil.

Puede asociarse a reglas irregulares, acné, aumento del vello, dificultades reproductivas y resistencia a la insulina. Esta última puede favorecer el aumento de peso y dificultar su pérdida.

El tratamiento debe individualizarse según los síntomas, el metabolismo y los objetivos de cada paciente.

4. Síndrome de Cushing

Es una causa mucho menos frecuente, pero importante, de aumento de peso.

Se produce por un exceso mantenido de cortisol y puede provocar acumulación de grasa predominantemente abdominal, debilidad muscular, hipertensión arterial, alteraciones de la glucosa, aparición de hematomas y estrías características.

Ante determinados signos clínicos, el endocrinólogo puede solicitar estudios hormonales específicos.

5. Menopausia y cambios hormonales

Durante la menopausia cambia la distribución de la grasa corporal, aumentando especialmente la acumulación abdominal.

Además, con la edad puede disminuir progresivamente la masa muscular, lo que reduce el gasto energético.

Por ello, en esta etapa resulta especialmente importante preservar la masa muscular mediante ejercicio de fuerza, cuidar la alimentación y controlar otros factores de riesgo metabólico y cardiovascular.

6. Algunos medicamentos

Determinados tratamientos pueden favorecer el aumento de peso o dificultar su pérdida.

Entre ellos se encuentran algunos corticoides, psicofármacos, antiepilépticos, tratamientos hormonales y ciertos medicamentos utilizados en diabetes.

Nunca deben suspenderse por cuenta propia, pero sí conviene revisar con el médico si existen alternativas cuando el aumento de peso está afectando a la salud.

7. Pérdida de masa muscular y alteración de la composición corporal

La báscula no cuenta toda la historia.

Dos personas con el mismo peso pueden tener una composición corporal completamente diferente. Por eso resulta útil valorar la cantidad de grasa corporal, masa muscular, agua corporal y grasa visceral.

Herramientas de análisis de composición corporal como el InBody 580 permiten realizar una evaluación más precisa y comprobar si un tratamiento está consiguiendo perder grasa preservando la masa muscular.

El abordaje de la obesidad debe ser personalizado

La obesidad es una enfermedad compleja y multifactorial. En su aparición intervienen factores genéticos, hormonales, metabólicos, ambientales, nutricionales y conductuales.

Actualmente disponemos de diferentes herramientas para su tratamiento: intervención nutricional, ejercicio, tratamiento farmacológico y, en casos seleccionados, cirugía bariátrica o metabólica.

El primer paso es realizar una valoración adecuada que permita conocer qué factores están influyendo en cada paciente.

 

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